He conocido con satisfacción las declaraciones del Presidente de la
República, publicadas ayer, a las 23:00 horas, en el diario "El Ciudadano"; del
Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración, que fiquran en el
Boletín de Prensa de esa Cancillería número 1279, de ayer; del Vicecanciller,
recogidas por la agencia "Andes" y "Ecuadorinmediato" el 14 de los corrientes, en
las cuales se reitera con firmeza que el Gobierno del Ecuador no adherirá, ni
firmará un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea.

Dichas declaraciones son claras, precisas y recogen, en buena
medida, los planteamientos e informaciones transmitidos de manera permanente
por esta Misión Diplomática sobre el alcance y la naturaleza del TLC con la Unión
Europea, que es un instrumento ajeno al modelo de desarrollo establecido en la
Constitución de Montecristi y promovido por el Gobierno Nacional. Las
declaraciones formuladas por el Presidente de la República y las dos más altas
autoridades de la Cancillería han sido difundidas ampliamente y son de
conocimiento de la Comisión Europea.

En el citado Boletín de Prensa número 1279 de esa Cancillería se
afirma que el Ecuador enviará a la UE una respuesta relacionada con los temas
que están pendientes con miras a retomar las negociaciones comerciales, entre
ellos compras públicas y servicios. Y se reitera, a continuación, que el Ecuador no
firmará nada que implique un TLC.

Al respecto, me cumple subrayar lo siguiente:

-Cualquier respuesta a la Unión Europea sobre las negociaciones
comerciales y sus temas sensibles debe ser plenamente coherente con la
Constitución y Leyes de la República, así como con los referidos pronunciamientos
públicos del Presidente Correa y el Canciller Patiño, que descartan totalmente la
posibilidad de firmar un TLC. Por tanto, no cabe una respuesta limitada a dos
temas, como se menciona en el citado Boletín, sino una' posición clara sobre el
tema de fondo, es decir, el rechazo al TLC propuesto;

-La única oferta de negociación de la UE al Ecuador es la adhesión al
TLC concluido con Colombia y Perú, incluyendo las especificidades propias de
nuestro caso. Dichas especificidades no modifican la esencia del acuerdo
comercial, que es un TLC en sus normas sustantivas, en su alcance y sus fines,
es decir, un instrumento típico de aquellos propios del neoliberalismo, cuyos
fundamentos han sido demolidos por el Presidente Correa en sus libros, escritos
académicos y pronunciamientos públicos y que, ciertamente, no son parte del
modelo de desarrollo que promueve el Gobierno Nacional. Las especificidades de
cada país -Colombia, Perú o Ecuador- se refieren básicamente a la profundidad
de determinados compromisos, a los plazos de ejecución y desgravación, entre
otros. Las especificidades figuran en los anexos del TLC;

-El TLC concluido por la UE con Colombia y Perú, que está abierto a la
adhesión del Ecuador y Bolivia, es jurídicamente un instrumento único e
indivisible, No se trata de instrumentos bilaterales de la UE con cada país. Es un
solo Acuerdo, con sus anexos específicos para cada país, el que aprobará el
Consejo y el Parlamento Europeo, y un solo Acuerdo el que la UE notificará y
registrará en la OMC. Dicho Acuerdo es, naturalmente, un TLC;

-¿Cabe, entonces, hablar de la posibilidad de reanudar las
negociaciones con la UE? La respuesta es obvia porque la reanudación de las
negociaciones conduce directamente a un TLC, que es el único instrumento sobre la mesa de negociaciones y cuya firma ha sido descartada de manera enfática por 
el Presidente de la República;

-En esta instancia, luego de más de cuatro años de proceso
negociador y pronunciamientos tan claros por parte del Jefe del Estado, no hay
lugar para equívocos, juegos de palabras y falsos tecnicismos para dar cabida a
los intereses de las partes, que generan expectativas infundadas, confusiones y
afectan la seriedad y transparencia que caracterizan la política exterior. Nada
más perjudicial que continuar con aproximaciones ilusorias que nunca cambiarán
la esencia de un instrumento que ha sido rechazado por el Jefe del Estado;

-Dichas aproximaciones ilusorias a través de diálogos que no pueden
tener un resultado positivo serio solamente generan desgaste político y
descontento en todos los actores, sean favorables u opositores al TLC. Nada
mejor que la firmeza, la claridad y la transparencia en las negociaciones
internacionales y la defensa de nuestros intereses;

-Finalmente, mucho apreciaré, señor Ministro, que la respuesta del
Gobierno Nacional a la Unión Europea con nuestra posición sobre el TLC y sus
temas sensibles, entre ellos servicios y compras públicas, sea transmitida a las
autoridades de la UE a través del canal regular y oficial, es decir, a través de esta
Misión Diplomática. En ocasiones anteriores, lamentablemente, este
procedimiento regular ha sido omitido.

Muy atentamente,

MECUADOR.BRU.CE